sábado, 28 de octubre de 2017

YO SOY DEL MUNDO


EL AMOR ES LA MEJOR POLÍTICA

Me había propuesto no seguir hablando del tema político que está afectándonos a todos, porque me entristece mucho. Entiendo que no afecta a partes iguales, incluso que haya gente que no le importe en  absoluto…pero es tan triste ver lo que está ocurriendo. Necesito sacar todo lo que siento y compartirlo, por si alguien me hace sentir que no soy la única que piensa así.
Conocéis, de sobra, la parte más emocional de mi persona. Intento que la razón me guíe, me enseñe a ser más objetiva, más imparcial porque sufro…sufro ante las desgracias propias y ajenas, ante las injusticias, la soberbia, la falta de valores, la mentira, la manipulación, la sinrazón, la poca o nula utilización de la INTELIGENCIA.
Desde bien pequeñita he viajado por toda España con mis padres y hermanos. Puedo presumir que he estado en el 98% de sus ciudades (me faltan algunas islas Canarias y algunas de Baleares)…Y al día de hoy sigo disfrutando de ellas. Sí, sí puedo decir que estoy enamorada de España. Pero no “la España de Rajoy, Sánchez, Rivera, Iglesias, Puigdemont o Junqueras”, o “la de los fachas y fascistas”, o “la de los rojos”…no, no. Estoy enamorada de la España de José Heredia que te pone unas tapitas riquísimas en un bar de Granada; o de Gorka Sunsundegui que te invita a un partido de pelota vasca en Hondarribi; o de Josefiña Muinelo que te ofrece su casa para dormir mientras haces el Camino de Santiago; o de Pau Casamajor y sus amigos cuando te enseñan las mejores librerías de Barcelona mientras paseas tranquilamente por las Ramblas y sus alrededores.
Me enamora ver el atardecer en un acantilado cerca de la playa de Barro o Cudillero, dormir en el Palacio de la Magdalena durante un curso de verano; me enamora recorrer los caminos a pie de Las Médulas, la Senda del Arcediano, Los Picos de Europa, Los Pirineos, Cabo de Gata, la ruta de los dinosaurios, los Picos de Urbión; respirar el otoño en La Selva de Irati, visitar el museo que más adoro: el Museo de Dalí, en Figueres, Portlligar, las ruinas romanas de Ampuries, Bolonia, Mérida… Me enamora asistir a conciertos en el Arenas, en el Palau y en cada uno de los pueblos en donde los músicos se suben a un escenario para “hacernos disfrutar con su música”…
Tengo experiencias y vivencias maravillosas en cada rincón de España. Adoro Sevilla, la calle Betis, sus monumentos y plazas. Córdoba, con su gran encanto. Nuestras Castillas, tierras de comuneros; tenemos la mejor huerta del mundo, los mejores puertos de mar en donde nuestros queridos arrantzales se dejan la piel (incluso la vida) por traernos lo mejor. Qué placer saborear ese mojo picón con papas arrugás, ese pote gallego, esas fabes o ese cochinillo asado, un buen txuletón o ese cocidito madrileño; un arrocito a orillas del Mediterráneo, esas migas extremeñas o esas ensaimadas de postre. Todo regado con los mejores vinos. Aragón, cuya historia es digna del mayor premio literario. Tenemos una RIQUEZA CULTURAL envidiable. Grandes escritores, músicos, pintores, artistas, en general. Esto es lo que nos debería unir más en lugar de separarnos. El hecho de que exista y se hable el euskera, el catalán y el gallego debería ser motivo de orgullo, dentro de nuestra riqueza cultural…pero este orgullo, en muchos casos, está siendo un orgullo dañino que está provocando más separación. ¿Qué más da en donde hayas nacido? ¿Qué más da? Yo he nacido en Madrid pero podría haber nacido en Irún, como mis hermanos, porque mi padre era de allí; o en Barcelona porque mi madre nació en La Barceloneta; o también podría haber nacido en Navarra porque mi abuela era de Villaba (igual soy pariente lejana de Induran)…o en Palencia, Guadalajara…¡¡¡¡¿¿QUÉ MÁS DA??!!! Estamos de paso en esta vida. El YO, YO o el MÍ, MÍ es algo que, para según yo entiendo la vida, es un reflejo de INTELIGENCIA FRACASADA.
Y debido a esa Inteligencia fracasada por parte de la mayor lacra de España, que son nuestros políticos, estamos asistiendo a un espectáculo muy triste y desolador. Están haciendo que se saque lo peor del ser humano: soberbia, egoísmo, ODIO, repulsa, violencia, asco, poca o nada empatía, falta de escrúpulos...el caos de la persona. Duele, duele ver que la INTELIGENCIA ha sido sepultada por la IGNORANCIA. Y ya no solo por los políticos sino por la gente que les siguen. Es muy triste y doloroso, en mi caso, el haber escuchado en un sitio muy querido “vete a tu puto Madrid” y en mi otro sitio querido “eres una vasca etarra”.  Y es esa gente fanática, la que no quiere escuchar, la que ha instalado el odio en su cabeza.

Afortunadamente España no es solo eso. Es mucho más como he comentado antes. La riqueza y el corazón de sus gentes van a poder con toda esta sinrazón y estoy segura de que, entre todos, intentaremos reformar la actual política y podremos vivir tranquilos sin pensar en el sitio en el que hemos nacido o en el que vivimos.

martes, 2 de mayo de 2017

EN LA CRIPTA

ENTRADA AL SÓTANO DEL CHALET QUE CONDUCÍA AL TÚNEL DE LA MUERTE. ALLÍ SE PRODUJERON LOS ASESINATOS


                                            EN LA CRIPTA

Son las nueve de la mañana de un dos de noviembre. El año, quizá sea el 1979. Mientras suena la música de entrada al colegio, Marta y sus amigas Susana y Paloma, se miran entre ellas. Hoy va a ser el día. Estudian octavo de E.G.B. en el colegio de Ntra Sra de la Providencia en Usera. Llevan juntas desde chiquitinas. Fue Charo, la abuela de Marta quien les contó que en ese colegio, hace muchos años ocurrió un suceso muy trágico. Que bajo sus pies, mientras ellas estudian literatura, música o matemáticas, sesenta y siete almas errantes pululan por la Cripta. Ellas de sobra saben de la existencia de dicha Cripta. Eso sí, la puerta siempre está cerrada. Para ir al gimnasio tienen que pasar por delante de ella. El laboratorio está a la izquierda junto a unos baños. Nunca han entrado. Lo tienen prohibido. Tan solo se abre una vez al año el dos de noviembre. Por la tarde. Después de la misa de los difuntos que se celebra en la Capilla del colegio. Suele venir gente muy engalanada y una mujer mayor a la que todo el mundo besa. Esta vez sí podrían estar.

En una ocasión, según salían del gimnasio, vieron que la puerta estaba entreabierta. Pudieron asomarse un poco. Y es que una de las monjas entró  con un pequeño ramo de flores pero, enseguida, se perdió en la oscuridad. Apenas la luz de una vela iluminó lo que parecía ser una hilera de nichos a ambos lados del pasillo. Le pareció ver que las lápidas eran de mármol rosa. ¿rosas? La intriga estaba asegurada. Habían oído hablar de un túnel, de la guerra civil, de que Usera estaba dividida en dos pero, a su edad les podía más la curiosidad y, sobre todo, el acceder a lo prohibido.
Marta, Susana y Paloma solían ir a montar en patines a la Plaza Romana. Muy cerquita vivía su abuela Charo, justo en la calle doctor Sanchís Banús. ¡Cuántas historias les contaba a cerca de la colonia Moscardó! Que si habían encontrado trincheras con algún que otro proyectil o bomba sin detonar, que si en unas excavaciones aparecieron cantidad de cadáveres de la guerra civil… ¡y todo a unos cientos de metros de su casa!... ¿sabéis que la colonia Moscardó, antes de la guerra, se llamaba la Colonia Salud y Ahorro o Casas Ultrabaratas? Pues sí. Estos terrenos y casi toda Usera  fue la Dote que recibió Don Marcelo Usera de su primera esposa…Y así mil y una batallitas pero, en la cabeza de Marta, solo había sitio para esa Cripta.
Cinco de la tarde. Terminan las clases. Las tres amigas han decidido quedarse porque saben que en una hora, se abrirá la puerta del misterio y no quieren dejar pasar esta oportunidad. Un año es mucho tiempo.

A Marta le gustan mucho los libros de intriga, detectives y demás historias policíacas. Cada vez que en el cine Usera proyectan alguna película de ese género, les pide a sus hermanos mayores que la lleven. El señor Montero, el acomodador, ya la conoce. Siempre que pasa por la calle Gabino Jimeno, conocida como la calle del cine, le pregunta que cuándo van a poner más películas de esas.

Un día, mientras estaba con su madre comprando un pollo asado en Ayacúa, escuchó a dos hombres que discutían sobre si el barrio de Usera, durante la guerra civil, fue más republicana que nacional. Por los acaloramientos a los que llegaron los dos, se dio cuenta de que cada uno perteneció a un “bando” como bien recalcaban a voz en grito. Y resultó que eran hermanos. A Marta le sorprendió enterarse de  esto último. Se miraban con odio. El más alto dio media vuelta y se marchó, no sin antes escuchar cómo su hermano le llamaba asesino por seguir defendiendo la salvajada cometida en el pequeño chalet situado en el número cuatro de la calle Alfonso Olivares .
  EL CHALET Nº 4 DE LA C) ALFONSO OLIVARES. 
HOY C) MONEDEROS       

Su emoción iba en aumento. Hubiera deseado haber escuchado más cosas por parte de aquellos hermanos.  Quiso preguntarle a su madre pero sabía la respuesta que le iba a dar. Tanto ella como su abuela siempre le decían que “la guerra civil fue una guerra entre hermanos y que, en consecuencia, hubo muchísimo dolor en todas las familias. Todos quieren olvidarla pero no pueden”. Marta se quedó intrigadísima con la historia del chalet sin imaginarse siquiera, la relación tan estrecha que tenía con la Cripta de su colegio.

A las seis en punto de la tarde comienza la misa. Durante la homilía, el sacerdote hace mención a los sesenta y siete cuerpos que están allí enterrados desde la guerra civil.
En ese momento Marta, que se ha  sentado en los últimos bancos con sus amigas, se levanta con sigilo, las mira y se lleva el dedo índice a la boca. “Nos digáis nada, silencio” parece decirlas. Paloma, que está a su lado, intenta agarrarla del brazo para que no se vaya. Ya se están imaginando lo que pretende hacer. No consiguen detenerla. La Capilla está llena. No cree que nadie se vaya a dar cuenta de su huida. Atraviesa el patio de colegio, se encamina hacia las escaleras. Comienza el descenso pues allí abajo, se encuentra la Cripta ¿Estará abierta ahora? Mira hacia atrás. Se inclina un poco hacia adelante para no dejarse sorprender. Miedo, lo que se dice miedo no tiene mucho. Solo le preocupa que la pillen y el consiguiente disgusto a sus padres. Si fuera el caso, ya tenía pensado lo que iba a decir: “es que tenía que ir al baño, no podía aguantar más”. No sabía si era muy creíble o no pero, como excusa, es de lo más normal.

Según iba bajando el primer tramo de las escaleras, se topó con un hombre. Se asustó un poco y soltó un pequeño grito. “Tranquila Marta”, le respondió el hombre. Ahora se asustó más al escuchar su nombre. No se atrevía a soltar palabra. Por un momento enmudeció pero, al rato, pensó que quizá fuera el padre o el abuelo de alguna compañera que la había reconocido. Y digo padre o abuelo porque para Marta, el que alguien pase de los veinte años ya es un señor mayor.

-       -   ¿Me conoce?
-        -  Claro. Tú estudias aquí y más de una vez te he visto pululando por la Cripta.
-       -   Pues yo no le he visto nunca a usted.
-    -  Lo sé, lo sé. Y también sé que te encantaría entrar en ella y que alguien te cuente la historia de lo que ocurrió dentro. Yo podría.

Marta estaba algo nerviosa. No sabía si salir de allí corriendo y volver a la Capilla o decirle a ese hombre que la llevara dentro. “No hables con extraños ni se te ocurra irte con ellos”, le saltaron a su mente las palabras de su madre. Se dio media vuelta y cuando empezó a subir las escaleras para irse, el hombre le dijo “yo estuve aquí cuando los asesinatos”. Marta se detuvo. Era lo que necesitaba oír. Los dos bajaron a la Cripta. Le llamó la atención la ropa que llevaba el hombre. Sobre todo ese cinturón de hebilla grande que ya no se estilaba. No debía de tener más de cuarenta años pero vestía como su abuelo, le recordaba a él. Nunca llegó a conocerle pero su abuela tenía una foto de él, en su mesilla de cama. Aún en blanco y negro, se le veía joven y muy guapo.

En la puerta le temblaban las manos. Tanto tiempo esperando este momento y, por fin, estaba a un paso de entrar. La visión de los sesenta y siete nichos de mármol rosa fue sobrecogedora. En cada uno de ellos, un nombre grabado y una profesión. Enfrente, había  un trozo de pared, distinta del resto, protegida por un cristal en la que había un escrito. Sí, sí, en la pared se podían observar frases hechas con algún objeto punzante. Decía lo siguiente: “Me han preparado una encerrona y traído a esta casa con otros quince más, espero nos fusilarán, cúmplase la voluntad de Dios. Manuel Toll Messía, Carbonero y Sol 4. Madrid a 8 de noviembre de 1937”. 
TROZO DE PARED ORIGINAL CON LA INSCRIPCIÓN
Creo que Marta podía escuchar sus propios latidos. Giró a la derecha y un nuevo pasadizo, con más nichos, que acababa en un pequeño altar con un crucifijo en lo alto.
Se dirigieron de nuevo hacia el trozo de pared.  El hombre tocó el cristal. Cerró los ojos y, en un susurro, dijo:
“Todo comenzó en una pensión...Madrid era roja en la guerra civil. Seguro que aquí, en el colegio habrás estudiado que durante esta guerra había dos bandos: los republicanos y los nacionales. Esa pensión daba alojamiento a los nacionales y religiosos para salvarles de los ataques de los comunistas. Pero llegó a oídos de los rojos y entre dos capitanes pertenecientes a la 36 brigada Mixta, Casimiro Durán y Juan Cabrera, urdieron un terrible plan. Corrieron la voz de que en un chalet de Usera, de la calle Alfonso Olivares había un túnel que, previo pago de dinero y joyas, te pasaba a la zona nacional. ¿Y dónde está esa calle? No me suena de nada. Claro, Marta, es que la cambiaron de nombre. Ahora se llama calle Monederos. ¡¡Pues si está aquí mismo!! Sí, por supuesto que está aquí mismo. Estamos en el mismísimo Túnel de la Muerte. Todo fue una trampa. Yo estaba en el bando nacional. Éramos muchos los que queríamos huir de las garras de los comunistas. Y nos engañaron. Consiguieron que hubiera ocho expediciones a ese chalet. Nos prometieron que detrás de ese túnel, estaríamos a salvo. Fue una encerrona. La primera expedición entró y una vez dentro les robaron, torturaron y mataron. A las siguientes expediciones las torturaron aún más. Así hasta sesenta y siete personas que son las que están aquí enterradas. Ya ves. Estamos en el sótano de aquel sangriento chalet ¿Y ves este trozo de pared? Marta no le quitaba ojo, ni al hombre ni a la pared. Es resto de la original. Es lo que queda del antiguo túnel y lo conservan porque, el escrito que hay, es una prueba del sufrimiento vivido en este lugar. Se escribió con la hebilla de un cinturón.

-       -   Pero entonces, ¿tú te salvaste? ¿conseguiste escapar?

En ese instante, Marta escucha voces. Es la gente que va llegando. La misa ha terminado. La van a pillar allí mismo. Sale corriendo sin ver ni decir nada más. Se mete en el baño. Bajan unas cincuenta personas. Cuando todo el groso entra en la Cripta, ella sale y se une al grupo como si nada. Sus amigas no hacen más que mirar para todos los lados hasta que se vuelven a encontrar. ¿Estás loca? ¿Dónde te has metido?..No os lo vais a creer. He estado hablando con un hombre que me ha contado toda la historia. ¡¡Hasta él mismo estuvo aquí!!

Desde dentro, nos mandan callar. Los familiares rezan a sus difuntos. La señora mayor, a la que todo el mundo besa, se acerca al cristal que recubre el trozo de pared en donde se encuentra el escrito. Lo toca. Cierra los ojos. Del bolso saca una fotografía en blanco y negro. La besa y la coloca junto al cristal. ¿Quién es esa mujer?, pregunta muy bajito Marta a una de las monjas. Esa es la mujer de uno de los que fueron asesinados en el túnel. Precisamente de Manuel Toll Messía. Él fue quien, dándose cuenta de lo que les iban a hacer, se quitó el cinturón y con su hebilla escribió en la pared estas palabras que han sido decisivas para resolver lo que ocurrió aquí dentro.


Marta se acerca al cristal. Ve la foto del marido… El grito se alargó hasta dejarla sin aliento.



miércoles, 1 de febrero de 2017

COSAS QUE PASAN

¡LIBROS VOLADORES! PUES, LO NORMAL




         COSAS QUE PASAN


Hasta hace unos meses, pensaba que todos esos contratiempos, esas cosillas algo extrañas que me ocurren en mi día a día, era algo normal en todas las personas…pero parece ser que no. Cuando se lo cuentas a los amigos, es ahí donde te percatas de que parece que tengo un imán para ciertas situaciones y personas. De hecho, tengo una amiga que cada vez que se junta  con sus amigos les relata que “tiene una amiga muy graciosa y que le suceden cosas surrealistas”. ¡¡Qué maja es mi amiga!!

Yo quiero pensar que no es así. De hecho no creo que sea para tanto. Es verdad que, como ya lo comenté en otra entrada, una vez puse a hervir un conejo dentro de la olla y ¡¡no le quité la piel!! Nadie me dijo que había que quitársela y de sobra sabían mis problemas con la cocina...¡¡lo hicieron aposta, seguro!! Para reírse a mi costa. Yo les digo que la vida es un caminar y que, en ella, te puedes encontrar con situaciones diversas. Pero claro, cuando me insisten en que a ellos no les pasan esas cosas pues ya me dejan con la duda. Sin ir más lejos, creo que ya lo comenté hace poco en facebook. Me mandan muchas solicitudes de amistad pero… ¡son hombres viudos y marines de los Estados Unidos de América! ¡¡viudos!! Yo lo siento mucho por ellos, de verdad pero, joer qué difícil me lo ponen. Y es que últimamente ya no es tan selectivo…ahora me las mandan a destajo; sin condición, raza ni oficio. Ale, venga, dejad que los viudos se acerquen a mí.

Estoy intentando recordar aquellas situaciones que, mis amigos, consideran más surrealistas. ¿Gloria? ¿Te acuerdas de la niña chinita agarrada a tu pierna?-me dicen. ¡Cómo no me voy a acordar!. Resulta que estaba esperando a mi madre en una esquina de la calle para acompañarla a dar un paseo. En esto que llega una chinita de unos cuatro años y se me agarra a la pierna diciéndome:¡mami,mami! Imaginaos. Yo la intento hablar pero no me entiende. Le digo hola. Le digo Ni hao (hola en chino) y ella nada. Solo  ¡mami, mami! Miro alrededor. Veo a muchos chinos, casi todos iguales, pero ninguno la conoce. La chinita cada vez grita más ¡mami,mami! Y sigue agarrada a mi pierna. En esto que pasa una mujer por allí, ve la situación y encima me recrimina:¡¡menuda madre!! Cójala en brazos ¿no ve que se lo está pidiendo la criatura?!! Yo miro hacia arriba intentando descubrir la cámara oculta. Señora, es que no es mi hija. No sé quién es, le digo. Pero solo la escucho decir ¡qué valor, qué valor! mientras se  alejaba. En ese momento llegó mi madre. Ya me habían formado un corrillo la gente que se paraba a contemplar a la chinita. Había dejado de gritar y ahora sonreía pero me seguía llamando ¡mami,mami! Entramos en las tiendas de chinos más próximas a esa esquina. Nadie la conocía. Llamé a la policía, les conté lo sucedido pero …jajaja no me dejaron irme. Me pidieron, por favor, que les acompañara con la chinita porque no había forma de que se fuera con ellos. A ellos les negaba con la cabeza. Y me señalaba a mí. Entramos en otra tienda china y a la dependienta le preguntamos si la conocía. Nada, de nada. Los policías le dijeron que la hablaran, que la preguntaran dónde estaban sus padres pero…contestación de la señora: “No entendel. Yo hablal solo chino mandalín. Ella habla otlo chino. Muchos chinos, chino wo, chino jin, chino cantonés! Situación extrema ya. Y justo cuando salíamos de allí apareció un chino diciendo que era su padre. Me miraron los policías, hubo un silencio y yo me percaté: ¡¡eh, eh!! que de verdad que yo no soy la madre. Por lo visto los de las tiendas a las que habíamos entrado, corrieron la voz de la chinita agarrada a la pierna de una mujer. Los polis no se quedaron muy convencidos porque la niñita, en brazos de su padre, se despidió de mí con un ¡¡hola mami!!

No sé. Para mí, vivir situaciones como esta, entra dentro de mi vida. Otra vez, bajando con mi madre en el ascensor del hospital 12 de octubre, al llegar a la planta baja, uno de los que iban dentro, agarró el bolso de la señora que estaba a mi lado y salió corriendo. Yo me fui detrás de él gritando por todo el hall del hospital como una posesa ¡cogedle, cogedle que ha robado un bolso! En la puerta, los de seguridad. Rápidamente  le echaron el guante y cuando llegué a su altura, exhausta, no se me ocurrió otra cosa que meterle una colleja al hombre ¡sinvergüenza!, le dije. Los de seguridad me miraron y fliparon. La gente aplaudía como si hubiera terminado una obra de teatro. Mi madre me agarró del brazo y me dijo:” tú un día me matas de un susto”.

Bueno, lo de entrar en el banco a través de una “pecera” es normal. Vale que aprietes el botón. Que se abre la puerta de cristal; que se oye aquello de “deposite sus objetos metálicos en la taquilla de la entrada” pero ese día…ese día no fue así. Según atravieso la puerta, me quedo parada en el centro y escucho esa voz que dice: “por favor entren de uno en uno” ¡¡¿comoooooo?!! ¡Pero si estoy sola! Miro hacia atrás por si se me ha colado alguien. No hay nadie. Vuelvo a salir. Repito la misma acción y de nuevo: “por favor entren de uno en uno”. Yo, cual pez encerrado, haciendo espavientos a los de dentro intento decirles que no hay nadie. Cuando entro, uno de los del banco me dice que el sensor, a veces, capta mal “el volumen” de entrada. ¿Me está llamando gorda? ¿O es que quizá valgo por dos?... Con ese pensamiento le tuve que decir a mi “ego” que se quedara afuera...por si acaso era él el culpable.

Y así podría estar contando mil y una situación que tampoco considero tan, tan surrealista como me quieren hacer ver:¿A quién no se le ha puesto a llorar una chica durante un viaje porque deja a su novio en otra ciudad? Y encima el trayecto era Irún-Madrid, cerca de seis horas. Seis horas contándome su vida, kleenex tras kleenex  para terminar roncando apoyada sobre mi hombro. ¡¡Por favor, por favor, que se aceleren las obras del AVE!! Si no me veo poniendo un consultorio en la cabina de atrás. Me dijo que llevaban saliendo ocho meses…lo entendí enseguida. Porque cuando llevas ya muchos más años, ni lloros ni leches. Hasta sientes alivio. Ale,ale, os os… que se vaya un rato. ¿Quién no se ha equivocado de sala en un tanatorio y da besos a todo el mundo dándoles el pésame, esperando que llegue alguien conocido? ¿A quién no se le ha caído un implante dental mientras se está besando con su amado? 

Bueno. Os habréis dado cuenta de que tampoco es para tanto ¿verdad? Tengo unos amigos que son unos exagerados. Pues esperaros cuando les cuente que hoy, una vecina, al verme bajo la luz del descansillo, me ha vaticinado que “lo que estoy esperando” va a ser una niña. Sí, sí por la formita de la tripa. Ainsss a punto he estado de decirla que ya tengo nombre para la niña:Menopausia.

jueves, 5 de enero de 2017

REGALOS DE LOS REYES MAGOS

¡¡FELIZ NOCHE DE REYES....CERRAD LOS OJOS Y SOÑAD!!



                                REGALOS DE LOS REYES MAGOS

Podría estar escribiendo días y días sobre esta noche tan especial, tan mágica y con más ilusión del año. En el recuerdo quedará siempre mi primo Ricardo que se nos fue este día, hace ahora veinte años.
               Pero quiero seguir mirándola con ojos de niña ¡son tantos recuerdos!
            En mi casa, como en la mayoría, era una noche de nervios, de no querer acostarte tan pronto pero, por otro lado, querer que ya fueran las siete o las ocho de la mañana, levantarte con  el corazón en la garganta, despertar a tus hermanos (la verdad es que siempre me tenían que despertar a mí jiji) e ir corriendo al salón para ver todos los regalos que nos habían dejado los Reyes Magos.
            Ahí ya empezaron mis dudas. Todos los niños, o la mayoría, tienen claro cuál es su Rey favorito. Pues…yo no. No tenía predilección por ninguno. De hecho, un año en que nos llevaron mis padres, a mis hermanos y a mí, a que nos hicieran una foto con alguno de ellos me dijeron que eligiera. Sí, sí le elegí pero resulta que a quien escogí fue a un paje... ¡¡más guapo él!!
            Somos cuatro hermanos y recuerdo que cada uno tenía que escribir su carta pidiendo un regalo para nosotros mismos y otro para los otros tres hermanos. ¡¡Aún no he conseguido saber quién fue el que me pidió el KIT de LIMPIEZA!! Con los años he podido comprobar quién es el más gracioso. En ese momento les hubiera puesto el
NO CAMBIA CON LOS AÑOS JIJI
cubo de fregar en la cabeza a uno y la fregona a otro. Para mí fue un verdadero trauma. Parece que les estoy viendo y oyendo decir: “mira Glorina, se hace así” ¿no te gusta? Y yo no hacía más que mirar esa escoba y esos mini guantes de látex rosa que olían fatal. Y el caso es que todos estaban tan contentos con el KIT. Mira, mira, si hay hasta una cajita. Aquí metes un poco de jabón y juegas a mamás… ¿Esto era un juguete? ¿De verdad querían que yo jugara con un palo con pelos, con unos guantes que, posiblemente, me hicieran vomitar por el olor? ¡Diossss! Ese día me sentí una Cenicienta.
            Al año siguiente me trajeron un KIT de COCINA. ¡¡Buahhh!! Yo ya no entendía nada. Mira, Glorina, venga, vamos a jugar a papás y a mamás. ¡¡Pero no se daban cuenta de que yo no quería jugar con eso!! Menudo juego. Poco a poco mi trauma, respecto a las tareas domésticas, fue creciendo. No hace falta que os recuerde mis periplos culinarios jajaja (quien no los haya leído aún, os remito a mi antiguo blog... caminodeagape.blogspot.com/      http://caminodeagape.blogspot.com.es/2013/09/oido-cocina.html)
            Si yo lo que quería eran libros, cuadernos de distintas formas para escribir, algún bolígrafo más allá del BIC y cintas de música.
Y así llegaron mis 10 años. Cuando entré al salón, allí la vi. Metida en su funda. El olor a madera me llegó rápido. Fui corriendo hacia ella ¡ERA UNA GUITARRA! Me aferré a su mástil… y... ¡sorpresa! un cartelito con el nombre de mi hermana. Me daba miedo mirar alrededor y ver mi nombre puesto en un KIT de CARPINTERÍA. Pero no, uff menos mal. Esta vez no había nada de eso. Y enseguida vino mi madre y me dijo: “Hija, cielo, la guitarra es para tu hermana pero ella te va a enseñar a tocarla” Y así fue. Ella fue mi maestra y aún conservamos nuestra reliquia. De vez en cuando la desenfundo para volver a recordar ese momento único de ver, por primera vez, a mi fiel compañera de viaje.
Mis once años de entonces no eran como los de ahora. Yo seguía pidiendo libros y en poco tiempo ya me había leído toda la colección de LOS CINCO de Enid Blyton pero…también me regalaron una muñeca. Vuelvo a decir lo mismo jaja. No sé que veían de divertido estar tres horas vistiendo y desvistiendo a las muñecas. Sinceramente, yo me lo pasaba mejor jugando a las chapas con mi hermano pequeño, o a derribar soldaditos con las canicas. Era más emocionante. Os recuerdo que las muñecas de antes no hacían NADA. Ni caca, ni pis, ni eructitos, ni cantaban…NADA. Me río yo ahora de la novedad esta del “Manneken Challenge”…ponías tres o cuatro muñecas juntas y te hacían ellas solitas un Manneken.
Volviendo a la muñeca que me trajeron ese año tengo que decir que me encantó nada más verla. Era distinta, era original...¡era negra! Nunca, hasta ese momento, había
NO ME DIGÁIS QUE NO ES PRECIOSA
visto una muñeca negra. Mis amigas tampoco tenían ninguna. Impresionantes sus ojos verdes. Ese día me sentí muy especial con mi muñeca. Pero…¡¡Ay cuando la vio mi abuela!! No entendía muy bien lo que decía. Hablaba muy deprisa, decía ¡ay, ay mi Glorina! Mi madre no entendía por qué estaba así; yo tampoco. Pero mamá ¿Por qué dices eso a la niña? Se la han traído los Reyes, ¿Qué ocurre?... Y mi abuela, muy completa ella, contesta: “¿no sabes que quien tiene una muñeca negra NO SE CASARÁ NUNCA?”
-         Jajajaja, me reí con mis 11 años
-         Jajajaja, me sigo riendo a mis ---- años

Para mi abuela aquello fue un drama. De hecho, un día (yo ya tendría los 23 años), la veo “escribiendo” una carta. Y al preguntarle que qué escribía me dijo que le estaba pidiendo a los Reyes un NOVIO para mí. Jajaja Me puse de rodillas, junté las manos y le pedí por favor que no lo hiciera. Abuela, abuela, prefiero el cubo y la fregona jajaja. Mira que si te hacen caso de verdad. Y claro, tanto pedirlo, tanto pedirlo que al final llegó uno. Fue aquel al que le preparé “conejo al ajillo con su piel incluida” ¿os acordáis? Sí, sí el que me duró solo tres meses…
Pero la ilusión de esta noche sigue intacta. Es mágica. Cerrad los ojos y soñad. Cerrad los ojos y pedid…yo también lo haré.
Por cierto, la muñeca negra se llama GODINA y aún la conservo
¡¡QUÉ SABIA ERA MI ABUELA!!